La varicela y el sarampión no son la misma cosa, aunque ambas son infecciones virales muy contagiosas y producen brotes en la piel. La varicela es causada por el virus varicela-zóster, mientras que el sarampión es provocado por un virus del género Morbillivirus. En Colombia, el Instituto Nacional de Salud ha mantenido vigilancia epidemiológica sobre ambas enfermedades debido al aumento reciente de casos de varicela y a la reaparición de casos importados de sarampión en 2026.
La principal diferencia está en los síntomas y el tipo de erupción cutánea. El sarampión suele comenzar con fiebre alta, tos, congestión nasal, ojos rojos y llorosos (conjuntivitis) y pequeñas manchas blancas dentro de la boca conocidas como manchas de Koplik. Luego aparecen manchas rojas planas que empiezan en la cara y se extienden hacia el resto del cuerpo. En cambio, la varicela produce fiebre más moderada y ampollas llenas de líquido que generan mucha picazón. Estas lesiones aparecen en diferentes etapas al mismo tiempo: algunas son ampollas, otras costras y otras pequeños granos.
Otra diferencia importante es la gravedad. El sarampión es considerado más peligroso y potencialmente más letal porque puede causar neumonía, encefalitis e incluso la muerte, especialmente en niños pequeños, personas inmunosuprimidas o no vacunadas. Expertos citados por autoridades sanitarias señalan que es uno de los virus más contagiosos conocidos y que una sola persona podría infectar hasta a 18 más si no están protegidas. La varicela generalmente es menos grave, aunque también puede causar complicaciones serias en adultos, embarazadas y personas con defensas bajas.










