Más de treinta años después, el autor reúne los recuerdos de su cautiverio en las montañas del Cesar, las páginas que escribió en plena selva y la bitácora que su hermana llevó, día tras día, mientras lo esperaba.
En la Feria del Libro de Santa Marta, Agustín Rabat presentó La memoria del encierro. Cicatrices de una injusta y cruel separación, una crónica en primera persona sobre el secuestro que vivió a comienzos de los años noventa. Una madrugada, en las montañas del Cesar, la guerrilla se lo llevó y lo obligó a internarse en la selva. Tres décadas después, Rabat regresa a esos días para ordenarlos en un relato que reconstruye el miedo, la incertidumbre y la tensión de un territorio donde cada amanecer podía ser el último.

Una parte de este libro nació dentro del cautiverio. Durante el encierro, Rabat escribió fragmentos que logró conservar hasta hoy: notas hechas a mano en medio de la selva, testigos de lo que pensaba y sentía cuando aún no sabía si volvería a casa. Con los años decidió retomarlas y darles forma para narrar, con su propia voz, el capítulo más oscuro de su vida.
A ese testimonio se suma una segunda escritura. Mientras él permanecía retenido, su hermana llevó una bitácora en la que anotó cada jornada de espera e incertidumbre. Ese registro, incluido en la obra, siguió cada avance hasta el día en que Agustín recobró la libertad y permite al lector asomarse a lo que ocurría del otro lado: en la casa, en la familia, en las horas que se contaban una a una. Las dos voces, la del hombre cautivo y la de quien lo aguardaba, se encuentran en estas páginas y dan forma a una herida compartida.

Con La memoria del encierro, Agustín Rabat convierte una experiencia íntima en legado. Al poner por escrito lo vivido, deja a las nuevas generaciones de su familia y a sus lectores un testimonio que resguarda la memoria frente al paso del tiempo y que aporta una mirada de primera mano a la historia reciente del país. El libro honra a quienes lo esperaron sin desfallecer y pone en el centro a la familia y a la red de apoyo que, en medio de la violencia, sostuvo la esperanza y mantuvo vivo el vínculo con el ausente. Esa fuerza colectiva, presente en cada página, revela que la memoria de un país también se escribe desde los hogares que resistieron.
La memoria del encierro. Cicatrices de una injusta y cruel separación fue presentado el 28 de octubre en la Feria del Libro de Santa Marta, donde tuvo una gran acogida por parte del público.










