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Incluso en cantidades bajas, los disruptores endocrinos pueden generar alteraciones biológicamente relevantes

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Es cierto. La exposición a disruptores endocrinos tiene consecuencias en la salud y en el desarrollo de los niños y niñas. Este tema, de gran relevancia, se abordó en el Foro sobre Disruptores Endocrinos, que se llevó a cabo en la Academia Nacional de Medicina de Bogotá.

¿Qué son los disruptores endocrinos?

Los disruptores endocrinos son sustancias capaces de imitar, bloquear o alterar la acción de las hormonas, alterando las funciones reproductivas, endocrinas, neurológicas e inmunes. Nos exponemos a ellos por vía oral, inhalada, transdérmica o transplacentaria. Están presentes en plásticos, cosméticos, pesticidas, envases, productos de aseo y otros elementos de uso diario; se han identificado más de 1.000 compuestos con potencial disruptor.

Incluso en cantidades bajas, estos pueden generar alteraciones biológicamente relevantes.

Los parabenos, que son compuestos químicos usados como ingredientes conservantes para evitar que los productos se dañen o descompongan, son disruptores y producen actividad estrogénica. Los hallamos en cremas hidratantes y lociones corporales, champús, acondicionadores y geles de baño, desodorantes y antitranspirantes, maquillaje (bases, sombras, máscaras de pestañas, labiales), pastas de dientes y enjuagues bucales, proyectores solares y bronceadores.

Durante el Foro sobre Disruptores Endocrinos se habló de que incluso “una exposición cotidiana puede tener efectos que aparecen años después”. 

Estos compuestos no siempre producen efectos proporcionales a la dosis: cantidades bajas pueden generar alteraciones biológicamente relevantes y sus consecuencias pueden manifestarse mucho tiempo después. Además, algunos cambios epigenéticos (cambio químico en el ADN que modifica la actividad de los genes) asociados a estas sustancias podrían incluso persistir en generaciones posteriores.

Importante: Cosméticos y productos de uso diario pueden incrementar la exposición desde edades tempranas

Un dato presentado en el foro muestra la magnitud del problema: las adolescentes que se maquillan diariamente tienen hasta 20 veces más parabenos en la orina que quienes nunca se maquillan. En niñas de 6 a 10 años, una especialista reportó varios casos de desarrollo mamario que se detuvo tras suspender determinados productos cosméticos.

La salud reproductiva es uno de los principales frentes de preocupación

Las ponencias relacionaron la exposición a disruptores con alteraciones en espermatozoides, ovarios, implantación embrionaria, función reproductiva e infertilidad. Un dato particularmente llamativo: el conteo espermático citado en el foro, pasó de 113 millones en 1940 a 60 millones en 1991, mientras un estudio reciente presentado de la Costa Caribe reportó cerca de 22 millones.

El problema también alcanza al metabolismo y plantea un desafío de salud pública

Los disruptores endocrinos pueden interferir con procesos relacionados con insulina, tiroides, acumulación de grasa, triglicéridos, inflamación y cáncer. También se presentaron asociaciones con síndrome de ovario poliquístico y endometriosis. La discusión, por tanto, trasciende el laboratorio: plantea preguntas sobre cómo reducir la exposición y cómo fortalecer la regulación de sustancias presentes en productos de uso cotidiano. 

Afortunadamente, hay Apps que permiten identificar los disruptores endocrinos de los productos al escanear sus códigos de barras pero esto aún sigue siendo una herramienta insuficiente si no se regula mejor la presencia de disruptores en la vida diaria.

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